miércoles, 30 de mayo de 2007

No pues, ese no fue el trato desde un principio, ahora tenemos que buscar con urgencia el color que le vaya perfecto a esta situación, sinó!, ¿cómo podremos seguir viviendo de esta manera?, pregunta recurrente, incierta, versátil, sifff! Es que sino ¿cómo?, explíqueme Ud., desde su lejanía, pero bueno Ud. no está tan lejos, está a la vuelta de la esquina pero en mi universo simbólico.
Dígame qué color! pero dígame rápido, porque luego creo que no voy a poder recordar con precisión todo lo que estoy dejando.
Creo que elegimos el azul-celeste, claro, que otro color podía ser, hay desfachatez de por medio, sólo tonos imposibles.
Y es que aún ansío crear ese hueco temporal, aunque nosotros siempre estamos prestos a detenernos ante ese tipo de horror en el que sus dimensiones van rayando lo descomunal.

sábado, 19 de mayo de 2007


Las historias de pactos con el diablo siempre cuentan lo mismo: alguien lo llama, él llega y luego no hay ni cómo correrlo. Los diablos no toleran una falsa alarma. Una mañana puedes levantarte con buenas intenciones, pero si el día anterior se te ocurrió llamar al diablo, va a ser él quien se encargue de tus intenciones.

Siempre entrando, así de esa manera...XV

Respire, tómelo, respire otra vez...

... medite si es que puede, o mejor no hacerlo, en tal caso, si medita mucho se va a dar cuenta que debió haberlo eliminado desde hace rato.
Pero a veces no hace caso, usted insiste, y dele ahí, que! ¿le dio otra oportunidad?, ¿hasta cuándo va a estar cae y levanta por esito nomás?, tome fuerzas, de un pasito para atrás, que el objetivo se esta riendo de usted en este preciso momento, pero no olvide el que ríe al último, ríe mejor.
Caídas, cáidas, siempre bordeando el abismo, pero no lo haga nunca más. Siempre resultó nocivo para usted.
A lo mejor ya desde abajo usted me mira no sabiendo a donde regresar a ver, no hay consideraciones no... le cuento, NUNCA EXISTIERON!.
Pero no se afane con todo esto, sólo estoy resistiendo unos díitas mas, para que usted no-me-arme-la-grande. Ya después de bajar del cielo otra nota va a ser. Deberemos quitarnos las caretas, es totalmente recomendable.
Yo a usted le tengo cerca para que pueda sentirse totalmente culpable, después de mi desaparición. Me encantaría que le culpen por todo. Me encactará no verle jamás, porque al fin y al cabo, en la última postcard que he podido visualizar, el tiempo parece estar como detenido, y yo estoy sentada en una mesa de un café al aire libre, en mi mano sostengo un cigarro y ya nada parece estar como tiempos pasados, estoy acompañada por ese otro ser unicolor que me brinda ese silencio cómplice tan deseado en mi vida, llevo la blusa de lunares y sobre la mesa hay una hojita que puede ser que lleve escrito algo en referencia a lo que debo hacer cuando el sisma sea definitivo. Pero no, no se vuelva a afanar, no lo haga, que ya no va a saber nada de mi vida.